domingo, 8 de agosto de 2010

Creación nº 1

Cuanto tiempo puede uno estar fuera de su cuerpo…- pensaba Roberto mientras se rascaba la barba, que bueno seria dejar por momentos este cuerpo inerte, con ojos con forma de plato y unos labios divorciados.
Los demás eran simples marionetas, doctores sin guardapolvo y muy distanciados del imaginario.
Su dolor aparte del existencial era el amortiguamiento. Sus brazos nunca habían sido de él y pocas veces los sentía como propios.
En su mundo un conejo podía invitar a tomar un café a una hermosa mujer sin tener que estar arrodillándose.
En la televisión una película, estaba muy a la derecha para poder criticar y muy a la izquierda para sobrevivir. Ninguno de sus dioses se había aparecido en el día cuando se abrió la puerta y un desconocido repitió vamos a jugar y se lo llevó en la mano derecha

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